domingo, 17 de septiembre de 2017

Ensueños ...







( Llamó a mi corazón un claro día, 
con un perfume de jazmín, el viento...)
A. Machado.



...La brisa en el jardín,
junto al rosal bello, pleno de pétalos,
rozó mi corazón 
con perfume de jazmín...,
el aroma conocido
de una noche del estío:
el aroma que bailando
de una doncella sentí
en sus cabellos prendido ...
entre música gentil.



Los pétalos cayeron,
la fuente enmudeció.
Tan sólo el jazmín
se abría en el balcón 
y por siempre quedó en mi corazón.
Y aquel viejo jardín,
se hizo ensueño bello
en las noches con brisa del estío,
en noches de color de terciopelo... 




Doncel









jueves, 14 de septiembre de 2017

"Coplillas de un corazón partío"



Si escucho en la iglesia
tañer las campanas,
es paz interior
lo que hay en mi alma.
Tren que viaja solo
con billete de ida,
estación final,
ciudad sin salida.
La vida de pueblo
levanta los ánimos,
nos hace felices
y sentirnos mágicos.
Y tiene mi pueblo
mucho verde y brillo,
una linda iglesia
y un señor castillo.
¡Sueños de poeta!,
pueblos del Omaña,
vuestra soledad,
mi corazón daña.



Fco. Tras de las casas.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Las de veces que he soñado ...

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Romance

Las de veces que he soñado
con un sitio como este

Las de veces que he soñado
hacia Pradanjos perderme,
un lugar que abre la puerta
del cielo a tres valles verdes.
Por camino forestal
de tierra y piedra, se sube
por la cimera del pueblo
a este idílico paraje
entre sus márgenes, chopos
donde sopla el viento fuerte,
con un reguero de sendas
que hacia los montes se pierden.
Un arroyo serpentea
por su centro y dan cortés
bienvenida, florecillas
silvestres multicolores.
Las de veces que he soñado
en un óleo como este
y a donde al atardecer
mis musas a veces vuelven
y los cielos son benditos
cuando el día languidece;
y la soledad sonora
te roza, se nota y siente;
donde corta el viento el águila
mientras la brisa es suave,
y alcanza el horizonte más
lejano de los roquedales,
donde posan elegantes
los mirlos en los zarzales,
y a perseguir lobo y corzo,,
muerte y vida lo que valen.
Las de veces que he soñado
hacia pradanjos perderme,
cuando Dios creó el edén
pensó en un lugar como este.



Fco. Tras de las Casas

miércoles, 26 de julio de 2017

El jardín de mi abuelo Pedro








La tarde va muriendo en el jardín 
con el aroma de jazmín al viento.
La tarde ya arde lejos del jardín,
con fulgores purpurinos de incienso.

Y del rosal, sintiéndome atraído,
a oler una rosa se acercó mi alma,
y al notar su fragancia, conmovido,
vi yo la luz de una emoción lejana,

de una doncella cuyo amor sentía,
cuando al bailar el cabello esparcía 
y el aroma de su pelo aspiraba.

Tras  sentir el olor que conocía,
las lágrimas de mis ojos corrían
junto a la fuente en que saltaba el agua...




Doncel



jueves, 29 de junio de 2017

La autopista hacia el cielo...


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La nube  se enredó sobre tus ruedas
marcándote la autopista hacia el cielo…
no pudiste parar. De pronto un  vuelo
te llevó por la senda del motero,
te elevaste al vacío del infinito,
viajando  sin parar hasta el lucero
que marcaba tu fin en este mundo,
 y el inicio de tu estancia en el nuevo .


Apenas si el asfalto notó el cuerpo
roto, rebotando en su seno…
Apenas si la luz desdibujada
en tu pupila, se apagó  un momento,
ya no estabas allí, te habías marchado
siguiendo tu destino, lejos….lejos.

Tres palomas de lutos celestiales
cruzaron raudas, entre cielos negros,
llevando entre sus alas tu suspiro,
el último suspiro, bien pequeño.
Luego todo fue luz, luz sin tinieblas,
de una enorme autopista hacia el silencio.

Murieron al compás tu voz timbrada
y tu risa de siempre. Se murió el eco
de tu amabilidad, de tu cordura, de tu cariño,
de tus sentimientos, de tu dicha,
de tus ganas de vida, de tus recuerdos,
de tus largos silencios, de tu imagen…

Sobre el asfalto solo estaba el cuerpo.
Dentro del alma de los que quisiste
se quedó para siempre un lugar muerto,
y el dolor de tu ausencia, y tu sonrisa
y los buenos y los malos momentos
y el amor, arrancado a dolor vivo
del árbol de ternura de tus besos.

Hay una quieta paz. Sin tu presencia
una línea de luz se multiplica
en los que siguen dibujando, lejos,
tu imagen tan querida en los espejos,
por ver si el corazón late de nuevo.
Siempre entre la ceniza queda el fuego
de la esperanza, del calor retenido.

Porque seguir amando lo invisible
uniendo juntas la vida y la muerte,
es una nueva forma  de quererte,
es hacerte inmortal, indestructible.
Tu sonrisa perdura entre tu gente,
sobre las lunas llenas del recuerdo.

El bosque de tu ausencia se perfuma
con suspiros  de aromas sin mesura.
Más la verada, que antes era oscura,
es un canto de amor, todo belleza,
transformando en jardines la maleza,
reventando  las almas de ternura…

Cubriremos nuestro dolor con capas
de otros cariños, de otras ilusiones.
Dejaremos la pena en los rincones,
entre la oscuridad del pensamiento
y seguiremos  como sigue  el viento,
persiguiendo quimeras e ilusiones.

La nube  se enredó sobre tus ruedas
marcándote la autopista hacia el cielo…

 
Manuel Pablos

domingo, 18 de junio de 2017

SOBRE LA ARENA EL TRAZO.

Resultado de imagen de imagenes de la sombra en los encinares




Sobre la arena quedó el trazo negro

alargando su sombra al infinito.

Entre los encinares quedó el grito

y el sueño interminable empezó breve.

Tu voz, alegre, se apagaba leve

y se dejó de oir. Cuatro palomas

enlutadas las alas, revolaron

sobre tus ojos ya sin luz ninguna,

recorrida por siempre la distancia,

que en tantas ocasiones recorrieras.

No quedaba de ti señal alguna

de seguir siendo nuestro;

ni una palabra,ni tan solo un gesto,

pudo servir para que tu vivieras.

La luna entraba en ti muy lentamente

buscando tu sonrisa soñadora;

solo encontró la desvaída aurora

de tu cara, que en blanco se fundía.

Dos lagrimas traidoras se creían

lluvia total de tu extensión del llanto.

Pájaros amarillos, ya sin canto,

vieron fluir desde la herida abierta

la endurecida sangre de tus ríos.

Al caer de la tarde, un dios sombrío

disolvió  en mancha oscura tu mirada,

te borró, diluyéndote en la nada,

hasta la densa sombra de tu ausencia.

Tarde final, vida desdibujada,

duro despojo, anónimo tu cuerpo…

Hay una quieta paz. Sin tu presencia

una linea de luz te multiplica

en los que siguen dibujando, lejos,

tu imagen tan querida en los espejos,

por ver si el corazón late de nuevo.

Siempre entre la ceniza queda el fuego

de la esperanza, en brasas retenido.

Vivir es fácil, pervivir posible,

¡mas perder la presencia en tan terrible…!

Pero seguir amando lo invisible

fundiendo planas la vida y la muerte,

es una forma nueva de quererte,

es hacerte inmortal, indestructible.

Tu sonrisa perdura entre tu gente,

lentas siguen las lunas del recuerdo

reteniendo los brillos de tu risa.

Tu signo era la luna, en su ceniza

queda el fuego de brasa y tu sonrisa,

que enciende en tus amigos la esperanza,

de que el Dios enemigo de venganza,

te ha llevado a su luz. Tu alma descansa.

M. Pablos