viernes, 9 de febrero de 2018

ANHELOS















Yo tengo un precioso anhelo

que roza mi corazón,

una sublime emoción

que no sé expresar ni puedo

y sin encontrar consuelo

que me pueda serenar,

me conformo con pensar

en su belleza y ... espero,

pronto poder llegar

a verlo  y  contemplar.



Doncel

sábado, 3 de febrero de 2018

ANABEL TOCA EL PIANO.







Mariposas de viento
jugando entre las teclas;
flores multicolores
en arpegios fundidas;
entretejiendo notas
tus manos confundidas
en orden de silencios,
en silencios distantes,
monocordes, errantes,
dispares... sentimiento.
De pronto, cataratas
de puro arrobamiento,
surge la melodía quejosa,
lastimera. Mieles
de zalamera poesía
en sus notas trajina,
y luego, cantarina,
se aleja en encendidas
brisas de primavera.
Mariposas, perdidas
en campos salpicados
de ternura,
entre la nieve pura
de la dura meseta.
El agua corre tibia
entre los anaqueles
de las blancas corcheas.
Tus dedos martillean
en ritmos trepidantes
y surge, fulgurante,
la linda melodía.
-Poesía, poesía, poesía...!
Anabel es la diosa
Sarasvati. Su piano de cola
un mundo azul lunar
envuelto en olas espumantes



Manuel Pablos Esteban

martes, 30 de enero de 2018

El campo, ¡ qué maravilla!






¡El campo que maravilla
y el pueblo mi gran pasión!

¡El campo que maravilla,
y el pueblo mi gran pasión,!
cerca del río y a su orilla
voy cantando está canción

Una piedra tiré al río
sobre el agua deslizaba,
era un día gris de frío
y una voz me susurraba

¡El campo que maravilla,
y el pueblo tu gran pasión,!
cuando en las eras se trilla
alegre mi corazón

En este tórrido verano
cuando aprieta la calor,
subido al trillo y en su mano
da vueltas el labrador

Y el caballo relinchaba
entre las mieses doradas,
junto a las eras se ataban
gavillas amontonadas

¡El campo que maravilla
y el pueblo que gran pasión,!
las lozanas florecillas
me producen emoción

De un rosal cogí una rosa
para un escondido amor,
era una tarde muy hermosa
y cantaba un ruiseñor

¡El campo que maravilla
y el pueblo mi gran pasión!
entre las ramas el sol brilla
y juguetea un gorrión

Sol que por la cuesta del pan
bajó, y a decirme vino,
los pensamientos no se van
te siguen por el camino

¡El campo que maravilla
y el pueblo mi gran pasión!
voy escribiendo esta letrilla
a la vera del pradón

Entre chopos vespertinos,
mi equipaje es la ilusión,
soñando por los caminos
voy cantando está canción

¡El campo que maravilla
y el pueblo mi gran pasión!


Fco. Tras de las Casas

lunes, 29 de enero de 2018

Entre Úbeda y Baeza























Y en la tarde cenicienta,
camino por senda clara
entre Úbeda y Baeza.
Úbeda tiene una torre,
dosel de la alta loma;
en ella se atisba el cielo
luciente, en la tarde roja...
Guadalquivir, bello alfanje,
entre Cazorla y la Mágina;
olivares plateados
por esta luna beata,
hermosa naranja clara
que alumbra olivos pardos.



Doncel




jueves, 11 de enero de 2018

Cuando el amor no prenda la llama.






Cuando el amor ya no prende la llama,
cuando la desidia llama a tu puerta,
cuando la rutina ocupe tu cama,
cuando tus horas sean horas muertas

Cuando las mañanas sean tediosas
y tus ganas sean ganas de nada,
cuando ya no sueñes ni en tu almohada
y en tus noches más espinas que rosas;

Cuando querer sea un tiempo pasado,
cuando la ilusión de tú tren se baje,
no hay más salida cuando has fracasado
que a otro destino emprender el viaje,


Cuando más sufre es el que más calla,
cuando ya no existen los sentimientos,
cuando reincidente el amor encalla
y no supera los malos momentos

Quizás no haya tiempo para el lamento,
cuando en vano clamas en el desierto,
cuando habita en ti, en mí el aburrimiento.

Porque no huir lejos de este lugar yerto,
sé libre como solo lo es el viento,
vuela a donde soñar sueñes despierto.


Fco. Tras de las casas 

martes, 12 de diciembre de 2017

Sentado a la sombra de la Ribera.

























Puedo sentarme a la sombra
de la ribera y sentír…

Puedo sentarme a la sombra
en cualquier lugar de la ribera,
y sentí ese viento cálido
que suena y se mece
en las gigantes y verdes choperas;
como también puedo decir
que el campo es tan sabio,
que esas flores blancas de endrino
que,caminando a mi vera,
veo por el valle de Valdiviera,
ya nos anuncian una nueva primavera.

Puedo subir al castillo
y mirar hacia el cielo y sentir
que aquellas nubes negras
que empiezan a salir,
y se dirigen a mi pueblo San Martín
no presagian nada bueno;
y también puedo decir,
cuando camino y llego a Pradanjos
me siento alegre y nostálgico,
y luego al ver ese continuo reguero
de hormigas salir y entrar
de los hormigueros,
me hacen sentir que se avecinan
días de tiempo fantásticos.

Puedo sentirme triste y gritar,
¡Dios mío no veo nada llover,!
y el río Omaña en vez de crecer,
poco a poco y alarmamente 
su cauce disminuye; 
y también aumenta mi enfado,
una y otra vez por culpa
de algunos malditos humanos,
que prenden fuego a los bosques
con sus pusilánimes manos, 
y huyen cobardemente 
cuando el monte destruyen.

Suelo ponerme alegre y decir,
que hay muy pocas cosas
con las que me sienta mejor
que caminar sin calor,
contemplando esas verdes
y hermosas praderas,
o cuando a veces, al atardecer
voy a ver a la truchas
bajo el puente de la Utrera,
saltar y jugar en el agua
divirtiéndose a su manera.

Puedo y no llego
a contar hasta cien,
cuando tú me dices ven,
y sin pensármelo dos veces
cojo al instante ese tren
que me lleva hasta tú casa;
para luego decirte también,
se te nota en la mirada
que vives equivocada,
pues eres tú y no el tiempo;
él como un huracán, como la vida 
la que por tú puerta pasa,
para decirte después
por enésima vez corazón,
que si sigues por este camino,
con la misma rutina y canción,
léemelo en los labios,
te lo cuento muy despacio,
yo me vuelvo, al castillo, al río,
al puente de la Utrera,
al pradón, a la vega,
a Pradanjos, a valdiviera,
a mirar, a sentir, a buscar,
a encontrar mi inspiración
en cualquier lugar de la ribera...



Fran TRAS DE LAS CASAS

jueves, 30 de noviembre de 2017

Otoño preciado...













¡Qué bellas están las hojas
en el otoño preciado!

No quieren morir las hojas;
por eso cambian de tonos,
apegadas al gran sol
que las calienta y corona.
Y, así, se vuelven rojizas,
naranjas, amarronadas,
amarillenta, ¡ preciosas !
Y en la bellísima tarde,
con el sol, oro que brilla,
los árboles, engalanados
con sus hojas de color,
nos regalan placidez,
bonanza, melancolía,
que inundan el corazón.
El OTOÑO, cuando llega,
es nostálgica estación...



DONCEL